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¿Por qué usamos joyas?

¿Te has parado a pensar alguna vez en por qué llevamos joyas?

¿A quién se le ocurrió? 

Seguro que has visto, en multitud de museos, piezas, abalorios y adornos de todo tipo, rescatados de yacimientos arqueológicos adornando tumbas y sarcófagos.

De hecho, se han encontrado vestigios de adornos en tumbas datadas de hace más de 130.000 años.

La realidad es que las joyas siempre han sido objetos muy valorados en la sociedad, aunque su significado ha ido variando entre las diferentes culturas y civilizaciones a lo largo de los siglos.

Las primeras joyas o adornos estaban hechos con huesos, conchas de caracol, piedras, plumas de aves, incluso cascaras de huevo de avestruz.

¿Y por qué les dio a los humanos por hacer eso?

Se han descrito varias teorías acerca de por qué el ser humano empezó a usar joyas.

Entre las más aceptadas, se dice que aprendimos a “decorarnos” a nosotras mismas para atraer posibles parejas, y así se empezó a experimentar con diferentes materiales y diseños: cadenas alrededor del cuello, de la muñeca, de los dedos, etc.

Con la llegada del metal, el uso de estos accesorios empezó a ganar popularidad.

Fueron los Egipcios quienes empezaron a manufacturar joyas con metales, y más tarde los griegos también incorporaron gemas y piedras preciosas.

A parte de esta intención de apareamiento, es posible que, a medida que se jerarquizaba la sociedad, los accesorios fueran usados para identificar y mostrar el estatus de la persona entre los miembros de su comunidad.

Desde entonces, las joyas se empezaron a usar como símbolo de estatus y de poder, y se empezaron a asociar ciertos materiales y piedras a distintos rangos sociales, cosa que fue derivando y complicándose con el desarrollo de las sociedades.

Otras culturas, por ejemplo, las usaban como protección contra energías negativas y males de ojo.

Con el tiempo empezaron a perfeccionarse los diseños, a medida que llegaban influencias de otras culturas. Empezaron a utilizar gemas para potenciar su poder, les daban forma de animales y formas que simbolizaban la vida, el alma, la muerte… y fueron, igual que nosotras, adquiriendo cada vez más complejidad.

A finales del siglo XVIII, con la llegada del romanticismo, los cambios sociales y la revolución industrial, empezaron a idear procedimientos que permitían aleaciones más baratas, y a sustituir las piedras preciosas, cosa que dio lugar a la bisutería.

Hoy en día, la joyería es más que un ritual de apareamiento o una manera de expresar el estatus socioeconómico: es nuestro medio de expresión.

Cada una tiene su manera de vestir y de lucir sus accesorios, y ahí está la magia: en elegir las piezas, joyas y accesorios, que sientas que hablan por ti.

Que resuenan con tu personalidad, preferencias, ideas y aspiraciones.

Las joyas son una manera de expresar nuestra naturaleza, nuestro cuerpo, nuestra energía, desde el amor, la libertad, y el gusto de celebrarnos a nosotras cada día. ✨

¿Tú también tienes ganas de reivindicar tu naturaleza a través de tus joyas?

Ven a descubrir tu joya salvaje io y exprésate en libertad.

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